Un
locutor no es la persona que sólo habla delante de un micrófono, sino aquella
persona que utiliza los medios adecuados y necesarios para hacerse escuchar y
para escuchar, para llegar a todos sus oyentes. El que se preocupa por mantener
informado a su audiencia, por llevar la verdad a todos los hogares. Existen
diferentes campos para el desempeño del trabajo de los locutores, deportivos,
informativos o también animadores. La voz de un locutor debe adecuarse a
ciertas particularidades, saber cómo controlar la respiración y las fosas
nasales, cómo subir y bajar de manera correcta el timbre de voz y la tonalidad adecuada
que debe emplear, sin embargo el poseer estas características no son suficientes,
ya que el trabajo de un locutor es mucho más complejo de lo que parece.
Los
radioyentes no buscan a locutores con una bella voz, sino a esa persona que con
sólo escucharla les transmita confianza, alegría, emoción, que los haga sentir
parte de la radio, está demostrado que los programas radiales con mayor
audiencia no son los que tienen a locutores con una buena voz, sino aquellos
que han sabido conectarse con sus oyentes.
Para llegar a ser
un buen locutor de radio, se deben aprender varias cosas, como por ejemplo
dominar los nervios, todos hemos sentido nervios al hablar en público, muchas
de las personas que ahora son profesionales y trabajan como locutores han
sentido lo mismo, pero aprendieron a dominarlos y sobrellevarlos. El empleo de
la improvisación también es necesario, no depender de lo que está escrito en un
papel, dar ideas propias, dejar de lado el mecanicismo, porque al leer el tono
de voz resulta más frío que cuando se habla con naturalidad, mientras más
naturalidad exista en el locutor más confianza existirá por parte del oyente,
recordando que para poder improvisar se debe estar bien informado, leer
constantemente, empaparse del tema a tratar. El locutor no debe dejar de ser
veraz, los oyentes tienen plena confianza de lo que están escuchando y para que
eso no cambie, el locutor debe utilizar siempre fuentes verídicas y creíbles. Se
debe tener en cuenta también que el locutor debe transmitir seguridad a través
de sus mensajes, pues de lo contrario lo único que transmitirá a su público
será desconfianza.
Es necesario que se
utilicen palabras concisas, un lenguaje fluido, que pueda ser entendido por
todos los radioyentes, pues si ellos no entienden de lo que está hablando el
locutor se aburrirán, se sentirán muy confundidos y no van a captar el mensaje.
Ser dinámicos también es muy importante ya que los radioyentes buscan en la
radio una compañía y también sano entretenimiento.
Es gracias al
trabajo que realiza día a día el locutor, que la radio es el medio que más
cercanía tiene con la audiencia
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